
¡¡Somos libres… seámoslo siempre!!
Así comienzan las bellas estrofas de nuestro Himno Patrio, como digno homenaje de reconocimiento a los grandes hombres que dedicaron sus luchas a la independencia americana.
Si tenemos en cuenta que a través de los siglos la libertad ha sido y sigue siendo el ideal supremo de la Humanidad, buscaremos entonces la explicación al porqué de tantas luchas, y por tanto se hace necesario un análisis crítico de la sociedad en sus diferentes facetas y circunstancias, es decir, que hay que buscar como en todo fenómeno físico, la correlación “Causa - Efecto” en función del principio de “Acción y Reacción”.
Dijo Rousseau que el Hombre nace libre y la sociedad lo corrompe, ¿Es entonces la sociedad el elemento contaminante causante de los pecados de la humanidad? Probablemente sea así, si se tiene en cuenta que los valores morales que norman el comportamiento humano, en la actualidad se basan apenas en premisas cuyo fundamento es el individualismo y consecuentemente sus metas son materialistas y egoístas.
La sociedad peruana no puede escapar a las leyes que gobiernan a la Humanidad, y es conveniente recordar que en alguna época de la Historia “El Perú fue feliz”, hasta que llegaron barbudos aventureros que en nombre de su Dios destruyeron toda manifestación socio cultural que significara oposición a los dogmas de la sociedad occidental y cristiana que por entonces imperaba en gran parte del mundo. Luego vino la noche oscura de los tres siglos de colonialismo, que produjo una especie de “Regresión histórica” cuyos resabios los palpamos aún en los umbrales del Siglo XXI, a pesar de la cibernética y de los grandes adelantos de la ciencia y de la tecnología.
“Largo tiempo el peruano oprimido, la ominosa cadena arrastró”, reza así en otra parte de nuestro Himno patrio, y efectivamente fue así, condenado a una cruel servidumbre, por la voracidad insaciable de quienes por entonces detentaban el poder económico, cuyo único objetivo valedero era el enriquecimiento de las arcas de la Corona española y como siempre… la satisfacción material de los déspotas gobernantes de turno.
Las penas del Perú, de América y del mundo, no podían durar toda una eternidad, había hombres que pensaban libremente, y al compás de los clarines libertarios que ya se entonaban en Europa, armonizaron sus inquietudes en el gran concierto de naciones para derribar el absolutismo que tanto daño y atraso causó a la Humanidad.
Hubo un extraordinario acontecimiento que sirvió como detonante para la guerra de la independencia americana, fue LA REVOLUCIÓN FRANCESA con tres grandes principios cuya vigencia perdurará por los siglos: LIBERTAD, IGUALDAD, FRATERNIDAD, tres expresiones que sintetizan el ideal de la Humanidad frente a la agresión de los grupos de poder encaramados en partidos políticos oportunistas arribistas y corruptos.
Dos grandes americanos, ciudadanos del mundo, tomaron la tarea de EMANCIPAR a los pueblos cuya situación de esclavitud, miseria y explotación avergonzaba a la Humanidad entera, dos valientes que tomaron como obligación el desafío para el cambio de las estructuras socio económicas y culturales imperantes en América. Fueron ellos JOSÉ DE SAN MARTÍN y SIMÓN BOLIVAR, dos criollos, que gracias a su formación cultural en Europa, estaban embebidos de las corrientes libertarias que recorrían el mundo bajo los principios enarbolados por la Revolución Francesa.
San Martín desde el Sur con sus GRANADEROS A CABALLO Y Bolívar con el EJERCITO DEL NORTE, con otros valientes americanos emprendieron la gran tarea en la lucha por la Independencia de nuestros pueblos, y conscientes de que la violencia engendra más violencia, pues con violencia tuvieron que enfrentar y derrotar a los explotadores.
Se dieron grandes batallas, muchos valientes del Sur dejaron sus huesos en San Lorenzo y Maipú, en Chacabuco y Cancha Rayada, y otros valientes del Norte, en Boyacá y Carabobo, en Bomboná y Pichincha, pero… todos pasaron a la Historia por la puerta grande, por donde solo entran aquellos que pasan a la INMORTALIDAD y serán recordados por toda una eternidad por quienes hoy gozamos de los derechos que ellos conquistaron con la fuerza de sus convicciones, con su valor y con su sangre.
Los Libertadores tuvieron un encuentro en Guayaquil, donde discutieron las bases legales que regirían en las nuevas naciones americanas, ambos tenían el mismo ideal libertario, pero sus esquemas políticos para la América del Sur eran diferentes, hasta se diría que contrapuestos: San Martín, basado en la falta de preparación del pueblo receptor de la libertad, proponía que aún siga la monarquía en América, Bolívar en cambio con un criterio más revolucionario, estaba convencido que la guerra de emancipación, era justamente contra la monarquía y el absolutismo, había que estar a tono con los grandes cambios que se estaban dando en el mundo con el paso de una Etapa Histórica a otra; se estaba dejando la Edad Media con todo el oscurantismo que ella significó para la Humanidad y se daba entrada por fin al derrumbe de las monarquías de Europa y el nacimiento de nuevas Repúblicas, con grandes expectativas para la Humanidad entera.
En Guayaquil se decidió que sería el Perú el gran escenario de las luchas contra las fuerzas realistas, San Martín regresó a la Argentina y a Simón Bolívar le tocó la tarea de avanzar hacia el Sur a cumplir con el objetivo final. Los GRANADEROS A CABALLO al mando del gran patriota paraguayo Coronel José Félix Bogado, con otros valientes chilenos y argentinos, decidieron quedarse y pasaron a formar parte de LAS FUERZAS BOLIVARIANAS para luchar conjuntamente con Sucre y otros tantos valientes peruanos, venezolanos, colombianos y ecuatorianos hasta expulsar definitivamente al enemigo español.
En JUNIN y AYACUCHO, como corolario de las grandes batallas, fue sellada la Independencia de América del Sur, dando plena validez a aquella significativa y bella arenga de Sucre a sus valientes guerreros: “Soldados, de los esfuerzos de hoy pende la suerte de América del Sur, otro día de gloria va a coronar vuestra admirable constancia”.
No fue casual que se dieran todos estos acontecimientos en territorio peruano, era más bien de esperar que así sea, puesto que en el Perú estaba asentado todo el poderío de la monarquía española, fue allí donde se manifestó al máximo el despotismo y la crueldad colonialista se dio en su más vil expresión a través de la “Santa inquisición, las encomiendas y otras tantas barbaridades” que la Humanidad no podrá olvidar ni perdonar jamás. Fue derrotado y se rindió el ejército realista, El Virrey La Serna firmó la Capitulación de Ayacucho, y América del Sur fue desde entonces libre e independiente.
Han transcurrido ya dos siglos desde las gloriosas hazañas de nuestros heroicos próceres, Bolívar y San Martín nos dieron la libertad, pero… ¿Somos libres realmente?, es este un tema de mucha reflexión, ya que a diario seguimos presenciando situaciones que hacen recordar aquellos tres siglos de ignominia del colonialismo infame, la explotación se sigue dando en el mundo con caracteres alarmantes, pero en esta oportunidad se ha “globalizado”, con métodos más sutiles y refinados, con guantes blancos y corbata, con Cibernética y Libre mercado, y sobre todo con mucha falsedad e hipocresía en nombre de la Libertad, de la Democracia, y de todos aquellos principios que dieron basamento a las grandes aspiraciones de la Humanidad en su incesante búsqueda de la felicidad.
Tal vez estemos a tiempo todavía de recordar aquello de “Amaos los unos a los otros” y retomar las banderas de Bolívar, Sucre, San Martín y Bogado para seguir luchando por la libertad con objetivos claros y terminantes, por una sociedad más justa, más equitativa, sin grandes contradicciones sociales, culturales ni económicas; donde imperen los valores, donde no haya PODEROSOS SEÑORES INSENSIBLES DUEÑOS DE TIERRAS Y DE VIDAS, ni tampoco MASAS HAMBRIENTAS CON NIÑOS EXTENDIENDO LA MANO por mendrugos y monedas. NO,…ESO NO. Retomar las banderas de lucha por una sociedad más limpia, que deje atrás toda esa nauseabunda suciedad de falsos valores y antivalores llenos de egoísmos, oportunismos, vanidades, consumismos y ambiciones bastardas, dando paso a la SOLIDARIDAD como única opción para recuperar nuestra DIGNIDAD como seres humanos, para que el Hombre no sea el lobo del Hombre y para que no haya guerras de hermano contra hermano, sino mas bien: PAZ EN LA TIERRA PARA LOS HOMBRES DE BUENA VOLUNTAD.
Así comienzan las bellas estrofas de nuestro Himno Patrio, como digno homenaje de reconocimiento a los grandes hombres que dedicaron sus luchas a la independencia americana.
Si tenemos en cuenta que a través de los siglos la libertad ha sido y sigue siendo el ideal supremo de la Humanidad, buscaremos entonces la explicación al porqué de tantas luchas, y por tanto se hace necesario un análisis crítico de la sociedad en sus diferentes facetas y circunstancias, es decir, que hay que buscar como en todo fenómeno físico, la correlación “Causa - Efecto” en función del principio de “Acción y Reacción”.
Dijo Rousseau que el Hombre nace libre y la sociedad lo corrompe, ¿Es entonces la sociedad el elemento contaminante causante de los pecados de la humanidad? Probablemente sea así, si se tiene en cuenta que los valores morales que norman el comportamiento humano, en la actualidad se basan apenas en premisas cuyo fundamento es el individualismo y consecuentemente sus metas son materialistas y egoístas.
La sociedad peruana no puede escapar a las leyes que gobiernan a la Humanidad, y es conveniente recordar que en alguna época de la Historia “El Perú fue feliz”, hasta que llegaron barbudos aventureros que en nombre de su Dios destruyeron toda manifestación socio cultural que significara oposición a los dogmas de la sociedad occidental y cristiana que por entonces imperaba en gran parte del mundo. Luego vino la noche oscura de los tres siglos de colonialismo, que produjo una especie de “Regresión histórica” cuyos resabios los palpamos aún en los umbrales del Siglo XXI, a pesar de la cibernética y de los grandes adelantos de la ciencia y de la tecnología.
“Largo tiempo el peruano oprimido, la ominosa cadena arrastró”, reza así en otra parte de nuestro Himno patrio, y efectivamente fue así, condenado a una cruel servidumbre, por la voracidad insaciable de quienes por entonces detentaban el poder económico, cuyo único objetivo valedero era el enriquecimiento de las arcas de la Corona española y como siempre… la satisfacción material de los déspotas gobernantes de turno.
Las penas del Perú, de América y del mundo, no podían durar toda una eternidad, había hombres que pensaban libremente, y al compás de los clarines libertarios que ya se entonaban en Europa, armonizaron sus inquietudes en el gran concierto de naciones para derribar el absolutismo que tanto daño y atraso causó a la Humanidad.
Hubo un extraordinario acontecimiento que sirvió como detonante para la guerra de la independencia americana, fue LA REVOLUCIÓN FRANCESA con tres grandes principios cuya vigencia perdurará por los siglos: LIBERTAD, IGUALDAD, FRATERNIDAD, tres expresiones que sintetizan el ideal de la Humanidad frente a la agresión de los grupos de poder encaramados en partidos políticos oportunistas arribistas y corruptos.
Dos grandes americanos, ciudadanos del mundo, tomaron la tarea de EMANCIPAR a los pueblos cuya situación de esclavitud, miseria y explotación avergonzaba a la Humanidad entera, dos valientes que tomaron como obligación el desafío para el cambio de las estructuras socio económicas y culturales imperantes en América. Fueron ellos JOSÉ DE SAN MARTÍN y SIMÓN BOLIVAR, dos criollos, que gracias a su formación cultural en Europa, estaban embebidos de las corrientes libertarias que recorrían el mundo bajo los principios enarbolados por la Revolución Francesa.
San Martín desde el Sur con sus GRANADEROS A CABALLO Y Bolívar con el EJERCITO DEL NORTE, con otros valientes americanos emprendieron la gran tarea en la lucha por la Independencia de nuestros pueblos, y conscientes de que la violencia engendra más violencia, pues con violencia tuvieron que enfrentar y derrotar a los explotadores.
Se dieron grandes batallas, muchos valientes del Sur dejaron sus huesos en San Lorenzo y Maipú, en Chacabuco y Cancha Rayada, y otros valientes del Norte, en Boyacá y Carabobo, en Bomboná y Pichincha, pero… todos pasaron a la Historia por la puerta grande, por donde solo entran aquellos que pasan a la INMORTALIDAD y serán recordados por toda una eternidad por quienes hoy gozamos de los derechos que ellos conquistaron con la fuerza de sus convicciones, con su valor y con su sangre.
Los Libertadores tuvieron un encuentro en Guayaquil, donde discutieron las bases legales que regirían en las nuevas naciones americanas, ambos tenían el mismo ideal libertario, pero sus esquemas políticos para la América del Sur eran diferentes, hasta se diría que contrapuestos: San Martín, basado en la falta de preparación del pueblo receptor de la libertad, proponía que aún siga la monarquía en América, Bolívar en cambio con un criterio más revolucionario, estaba convencido que la guerra de emancipación, era justamente contra la monarquía y el absolutismo, había que estar a tono con los grandes cambios que se estaban dando en el mundo con el paso de una Etapa Histórica a otra; se estaba dejando la Edad Media con todo el oscurantismo que ella significó para la Humanidad y se daba entrada por fin al derrumbe de las monarquías de Europa y el nacimiento de nuevas Repúblicas, con grandes expectativas para la Humanidad entera.
En Guayaquil se decidió que sería el Perú el gran escenario de las luchas contra las fuerzas realistas, San Martín regresó a la Argentina y a Simón Bolívar le tocó la tarea de avanzar hacia el Sur a cumplir con el objetivo final. Los GRANADEROS A CABALLO al mando del gran patriota paraguayo Coronel José Félix Bogado, con otros valientes chilenos y argentinos, decidieron quedarse y pasaron a formar parte de LAS FUERZAS BOLIVARIANAS para luchar conjuntamente con Sucre y otros tantos valientes peruanos, venezolanos, colombianos y ecuatorianos hasta expulsar definitivamente al enemigo español.
En JUNIN y AYACUCHO, como corolario de las grandes batallas, fue sellada la Independencia de América del Sur, dando plena validez a aquella significativa y bella arenga de Sucre a sus valientes guerreros: “Soldados, de los esfuerzos de hoy pende la suerte de América del Sur, otro día de gloria va a coronar vuestra admirable constancia”.
No fue casual que se dieran todos estos acontecimientos en territorio peruano, era más bien de esperar que así sea, puesto que en el Perú estaba asentado todo el poderío de la monarquía española, fue allí donde se manifestó al máximo el despotismo y la crueldad colonialista se dio en su más vil expresión a través de la “Santa inquisición, las encomiendas y otras tantas barbaridades” que la Humanidad no podrá olvidar ni perdonar jamás. Fue derrotado y se rindió el ejército realista, El Virrey La Serna firmó la Capitulación de Ayacucho, y América del Sur fue desde entonces libre e independiente.
Han transcurrido ya dos siglos desde las gloriosas hazañas de nuestros heroicos próceres, Bolívar y San Martín nos dieron la libertad, pero… ¿Somos libres realmente?, es este un tema de mucha reflexión, ya que a diario seguimos presenciando situaciones que hacen recordar aquellos tres siglos de ignominia del colonialismo infame, la explotación se sigue dando en el mundo con caracteres alarmantes, pero en esta oportunidad se ha “globalizado”, con métodos más sutiles y refinados, con guantes blancos y corbata, con Cibernética y Libre mercado, y sobre todo con mucha falsedad e hipocresía en nombre de la Libertad, de la Democracia, y de todos aquellos principios que dieron basamento a las grandes aspiraciones de la Humanidad en su incesante búsqueda de la felicidad.
Tal vez estemos a tiempo todavía de recordar aquello de “Amaos los unos a los otros” y retomar las banderas de Bolívar, Sucre, San Martín y Bogado para seguir luchando por la libertad con objetivos claros y terminantes, por una sociedad más justa, más equitativa, sin grandes contradicciones sociales, culturales ni económicas; donde imperen los valores, donde no haya PODEROSOS SEÑORES INSENSIBLES DUEÑOS DE TIERRAS Y DE VIDAS, ni tampoco MASAS HAMBRIENTAS CON NIÑOS EXTENDIENDO LA MANO por mendrugos y monedas. NO,…ESO NO. Retomar las banderas de lucha por una sociedad más limpia, que deje atrás toda esa nauseabunda suciedad de falsos valores y antivalores llenos de egoísmos, oportunismos, vanidades, consumismos y ambiciones bastardas, dando paso a la SOLIDARIDAD como única opción para recuperar nuestra DIGNIDAD como seres humanos, para que el Hombre no sea el lobo del Hombre y para que no haya guerras de hermano contra hermano, sino mas bien: PAZ EN LA TIERRA PARA LOS HOMBRES DE BUENA VOLUNTAD.
NO IMPORTA DONDE SE NACE, NO IMPORTA DONDE SE MUERE
SINO DONDE SE LUCHA, POR QUE SE LUCHA Y….PARA QUE SE LUCHA.
Ing. Félix Ramón Rojas Huaroto
Presidente de la Asociación de Peruanos Residentes en el Paraguay
SINO DONDE SE LUCHA, POR QUE SE LUCHA Y….PARA QUE SE LUCHA.
Ing. Félix Ramón Rojas Huaroto
Presidente de la Asociación de Peruanos Residentes en el Paraguay
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