UN POCO DE ANTECEDENTES
La celebración de la Navidad en Lima se inició en 1535 y, a decir verdad, la fiesta no debió ser muy divertida, por que el vino era muy costoso y sólo podía usarse para atender a los enfermos más necesitados o para el culto. Además, los dulces y confituras estaban prohibidos por la escasez de azúcar y prepararlos costaba un destierro, además la chicha, más tarde conocida con el nombre de "Orines del Niño", no podía hacerse. Las cosas con el tiempo mejoraron. Las festividades, según el relato de Gálvez, comenzaban el 7 de Diciembre, con un homenaje a la Purísima concepción. El 13, día de Santa Lucía, se sembraban los "triguitos" infaltables en todo nacimiento que se preciara de serlo. El 15 comenzaba la novena de aguinaldo. El 24 por la noche terminaba la novena en los hogares y se descubría el Nacimiento. Se invitaba a todas las relaciones familiares, iniciándose la ceremonia con oraciones y actos de contrición, y terminando al son del arpa o del clavesino, según el nivel social y económico de los dueños de casa, y con los bailes, desde los más recatados y finos hasta aquellos de los cuales se decía "no eran como para estrados serios". La costumbre de los Nacimientos en Lima se remonta a las primeras Navidades. Las figuras, hechas por diestros artesanos de Huancayo, Huamanga o Cusco, tomaron rasgos netamente nacionales. Para confeccionarlas, se usaba madera, piedra de Huamanga y hasta trapos. El ingenio de los limeños rebasó por varios cuerpos o, mejor dicho, imágenes, al pesebre que veneró San Francisco de Asís en la Iglesia de Santa María, en el siglo XII, y que dio origen a las costumbres de los nacimientos. El pesebre original sólo representaba a la Santa Familia y a los animales acompañantes, pero la variante limeña tenía además la Anunciación, los pastores, dos grupos de Reyes Magos con séquito de llamas de oro y plata, representaciones de paisajes bíblicos, como la huida a Egipto, el sacrificio de Abraham, la disputa en el templo y el arca de Noé, así como una serie de personajes típicos: la jazminera, la vendedora de tamales, el panadero, el vendedor de helados, la planchadora de los pañales del niño... y muchos, muchos más. La celebración de Navidad terminaba el 6 de enero, con la acostumbrada bajada de los Reyes Magos, en caballos, elefantes o camellos, para colocarlos frente al nacimiento de las casas. Los hogares que lucían los mejores nacimientos abrían sus puertas para que la gente los admirara. Los invitados bebían chicha de jora o morada, los saludables "orines del niño".

NAVIDAD ACTUAL EN LA SIERRA
En el Ande, donde se venera a la Mamapacha y a los Apus, y se tejen leyendas y mitos, las festividades religiosas mezclan los ritos a los dioses antiguos con los cultos católicos. Por ello, en los pueblos de la sierra, la Navidades son distintas; con matices particulares que han ido cambiando desde la conquista hasta nuestros días. La Navidad es la fiesta del Niño Manuelito o Quapaqpa Churín. Para él son las ofrendas, las oraciones, los cantos y las danzas, forjadas de la fusión de lo hispano y lo andino. Son varios los "Niños Dioses" de la sierra. Sus orígenes siempre están asociados con las leyendas. Del Niño Perdido de Huancavelica, cuenta la tradición oral que era Patrón del valle de Ica y que, por un descuido, se perdió. No se sabe como el travieso niño apareció en la ciudad de Huancavelica. El pueblo, gracias a unos viajeros, se enteró del lugar donde se encontraba y salió decidido a rescatarlo. En la fiesta, un grupo de bailarines "negrería" simula llegar desde la costa en busca del niño perdido, cabalgando burros y caballos, con productos de la región como aguardiente, vino, mango, sandía, uvas, etc. Con la comparsa viene un personaje que es la "Marica" o "María Rosa", con su hijo cargado y el "Waqra Senqa" o "Abrecampo" con su látigo "tronador", abriendo calle para el paso de la "negrería", que llega encabezada por el "Embajador o Branquito". Este lee en cada esquina la proclama de los "Reyes Magos". En la tarde del día siguiente salen disfrazados con monillo de seda, sombrero de paja, pantalón blanco, una campanilla y pañuelo en la mano. Durante la procesión, estos negros acompañan con cirios y se cubren la espalda con mantas bordadas. Van cantando alegremente en honor del Niño Perdido. Otro niño famoso es el "Niño Velakuy", de Huamanga. Si bien este niño nunca se ha perdido como su vecino de Huancavelica, es igualmente festejado y mimado por los Huamanguinos. La celebración comienza el 25 de diciembre y termina el 2 de febrero, día de la festividad de la "Mamacha Candelaria". En las casas se coloca un "Misterio" de procedencia española, cuzqueña o de algún escultor lugareño. El momento más importante es en la noche, cuando el "Niño Velakuy" (velar al niño) recibe la visita de "atajos" y de "weracochas", que son bailarines de afición, disfrazados de "cachaco", "cura", "doctor", etc. De toda la zona de la sierra sur, destaca la fiesta del Niño de Andahuaylas por tener gran arraigo popular. La celebran tres pueblos. Comienza en el distrito de Talavera el 25 de diciembre, el 1º de enero en Andahuaylas, la más importante, y el 6 de enero en San Jerónimo. La fiesta del "Santuranticuy" o la compra de santos, que se celebra en el Cusco, tiene características diferentes. El antiguo centro del mundo incaico se convierte, el 24 de diciembre, en una gran feria multicolor, en donde campesinos, pastores, artesanos y pobladores, llevan sus santos y nacimientos, sus niños Manuelitos y capillas, sus animalitos, adornos y arcillas, para intercambiarlos en trueque o venderlos

LA CARRERA DE REYES
Nota aparte merece la costumbre del poblado andino llamado San Pablo, entre los departamentos de Cusco y Puno en donde los tres Reyes no se llaman Melchor, Gaspar y Baltasar sino que son Inkarri, Mistirri y Negrorri (Rey Inca, Rey Mestizo y Rey Negro) y los tres compiten en una carrera a caballo. Dependiendo de quien gane se decide el futuro de la región para el siguiente año: · Si gana Inkarri, que representa a los valles del Cusco, será un buen año para las cosechas. · Si gana Mistirri, la región que se beneficiará, será la región altiplánica (por encima de los 4000 metros), zona eminentemente ganadera (llamas y alpacas). Si gana Negrorri, no es buen año para ninguna de las dos regiones, habrá escasez pero curiosamente, se dice que habrá dinero.
LA NAVIDAD ACTUAL EN LA SELVA
Los Asháninka, como casi todos los nativos de la Amazonía, celebran la Nochebuena alrededor de una fogata encendida por los miembros más jóvenes de la comunidad, alrededor de la cual se forma un grupo de hombres y otro de mujeres. En la Nochebuena, comen potajes preparados con los animales que cazan o crían y beben masato, mientras cantan a la amistad y al compañerismo en su lengua nativa. En la ciudad de Chachapoyas no hay procesiones ni bailes por las calles. Allí se vela al Niño Dios en Navidad y en Reyes. Las noches en vela no se realizan en cualquier lugar. Solamente se vela al niño en la Iglesia y en casas que confeccionan nacimientos todos los años. En las casas las velaciones son diferentes. Empiezan a las 12 de la noche y, a medida que pasan las horas, se van transformando en alegres bailes, pero no delante del Niño Dios, sino en salas contiguas a la habitación donde se ha erigido el nacimiento. Los nacimientos son visitados por los "pastorcillos" (grupo de niños de ambos sexos, que caracterizan a los pastores bíblicos), quienes cantan villancicos al niño Dios y le ofrecen objetos y animales simbólicos, con significativos y graciosos dichos.
LA NAVIDAD EN LIMA
Últimamente se ha popularizado la chocolatada en los colegios e instituciones de diversa índole, es decir, días antes se prepara chocolate con leche y panetón para repartir entre todos los alumnos o trabajadores, allí se empieza a respirar ya el acercamiento de la natividad. La gente se va de compras. El fenómeno es global, muchas personas, a pesar de que no poseen aguinaldo o aumento de sueldo por estas fechas, se las ingenian para gastarse hasta el ultimo centavo ahorrado para celebrar navidad y año nuevo, se compra de todo, obviamente lo mas vendido son los juguetes y los electrodomésticos, figuran entre los menos vendidos los libros. La cena de Navidad consiste en pavo al horno, lechón, últimamente se ha optado por el pollo por razones económicas, además de chocolate caliente, panetón, y alguna que otra cosa de cada tradición familiar. En el centro de las capitales se aglomeran los vendedores ambulantes, que conforme se acerca la medianoche buscan que rematarte su mercancía. Tal es el punto en que llegan los precios que si uno sale a comprar a las 11 de la noche encuentra todo en oferta. Para enterarse de que son las doce, ya que cada reloj es diferente, se suele poner la televisión o la radio, esperando que ellos indiquen “el momento para abrazarse”. Llegada las doce, en medio de la conocida melodía “Feliz Navidad” de José Feliciano, todos alzan sus copas y brindan con champagne, sidra, vino o un coctelito, dándose un caluroso abrazo y deseándose lo mejor, mientras un miembro de la familia coloca al divino niño en su pesebre. Se sirve la cena de navidad y así en medio del calor familiar se pasa una agradable velada, que luego se matizará con diálogos, anécdotas, recuerdos. Luego de la comida se abren los regalos, que normalmente están al pie del arbolito de navidad. Luego de ello los niños, que habían estado en la calle hasta antes de las 12, vuelven a ella, esta vez a mostrar sus regalos a sus amiguitos. Curiosa resulta la tranquilidad salteada que reina el 25 en la mañana, cuando las calles están desiertas porque todos duermen, menos los niños que hacen escándalo con sus juguetes nuevos. El desayuno para los que están despiertos consta de chocolate caliente con panetón, alimento que muchos que celebraron hasta altas horas de la noche con excesivos brindis no pueden digerir. Se suele servir también parte restante de la cena.